El consejero de Medio Ambiente de Castilla y León (Suárez-Quiñones) autorizó un macrovertedero al grupo empresarial donde su hijo fue directivo. El consejero y el empresario dicen que era un «mero becario» y que «ya no trabaja allí».
Todo esto huele muy mal. Mientras Quiñones permanece desaparecido por su paupérrima gestión relacionada con los graves incendios que han asolado a la comunidad y destrozado los proyectos vitales de muchas personas, salen a la luz intervenciones del consejero en asuntos ante los que, en nuestra opinión, parece obvio que debería haberse abstenido.
