#Supervivientes

En cada incendio solemos pensar en las personas, el patrimonio económico perdido, los árboles que caen, en la fauna que huye o perece y en el paisaje como conjunto. Pero en silencio, en lo más pequeño, también sufren las grandes olvidadas: las plantas que pasan inadvertidas. Entre ellas, joyas botánicas de nuestro territorio, como la Petrocoptis viscosa, aferrada a las grietas de la roca, o el delicado Geranium dolomiticum, que florece en suelos pobres y extremos. Son especies humildes, invisibles para la mayoría, que han sobrevivido en pequeñas islas libres de las llamas a la catástrofe de los incendios. En su pequeñez nos dan ejemplo, recordándonos que la biodiversidad no se mide en tamaño ni en fama.

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