
En los grandes incendios de agosto de 2025 que asolaron los montes del Bierzo, mientras los operativos profesionales de extinción tenían como prioridad ineludible la protección de las vidas humanas y de las viviendas, hubo quienes, sin más armas que simples batefuegos en las manos y pesadas mochilas sulfatadoras a la espalda, caminaron kilómetros por terrenos escarpados hasta alcanzar los frentes de fuego para luchar contra incendios de sexta generación. Aquellas personas estaban defendiendo lo común, porque cada pueblo del Bierzo sin su entorno natural no es nada.
Una anécdota refleja bien este espíritu. Al cruzarse con ocho personas voluntarias subiendo penosamente a lo alto de un monte, cargadas con mochilas y batefuegos, una jefa de operativo les preguntó, sorprendida: -«¿Dónde vais? No se puede hacer nada».
Dos respuestas llegaron al unísono: -«A coger ranas, ¿a tí que te parece?.» -«Si se quema tu casa, ¿tú qué harías?»
